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Mantengamos las buenas costumbres

Casi casi como los San Fermines, como la semana Grande de Bilbao o los Carnavales de Cádiz… (quizás con algo menos de fervor) se esperaba en Valencia la presentación anual de la nueva añada de BELONDRADE Y LURTON.

Como otras muchas tradiciones, pocos recuerdan cómo o cuándo empezó pero todos los asistentes concuerdan que, con el paso del tiempo, dicho acto se fue asentando hasta ser parte ineludible del mes de febrero. Cada año, este reencuentro de un pequeño grupo formado por una quincena de personas (equipo de Leblosen, periodistas, amigos y amantes del vino) y la famille BELONDRADE no sólo suponía la presentación de un vino. Suponía un viaje sensorial a La Seca, una mirada al clima y a las condiciones de la añada, y por supuesto compartir anécdotas e ilusiones en un ilustre restaurante de Valencia, escogido para dicha ocasión.

En la nueva realidad en la que vivimos desde el pasado mes de marzo (de 2020) han cambiado muchas cosas, pero la ilusión con la que compartimos cada año este momento no. Después de una madurada reflexión, se llegó a la conclusión de que si no podíamos ir a Valencia ni juntarnos (por cuestiones tanto cívicas como técnicas y sanitarias), el vino sí podría hacerlo.

Así, fueron confeccionadas una quincena de botellas de 375ml, llenadas, encorchadas y lacradas manualmente una por una. Una vez etiquetadas y envueltas, fueron enviadas individualmente a cada uno de los asistentes con una invitación a un salón digital.

A pesar de la distancia y de este nuevo formato, la presentación que tuvo lugar el jueves 11 de febrero fue todo un éxito. Este no es un formato que ha llegado para quedarse (o eso esperamos) ya que la calidez del contacto humano nunca podrá ser reemplazada por la frialdad de una pantalla. Sin embargo, hemos llegado a la conclusión siguiente: “Aprendamos de las oportunidades que nos brindan las crisis y hagamos lo necesario para no perder las buenas costumbres”.

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